Que John Ford es uno de los
mejores directores de la historia no hay quien lo dude, y que Centauros del desierto sea quizás la
mejor película de indios y vaqueros de la historia tampoco. En ella Ford nos
enseña lo que mejor sabe hacer: grandes dosis de épica americana pero sin
descuidar la realidad que el patriotismo pueda empañar, esto ya lo hemos visto
en otras películas como Las uvas de la
ira, El hombre que mató a Liberty Valance... etc. Las películas de Ford por
mucho que nos puedan resultar tópicos por pertenecer a la época dorada de
Hollywood nunca se quedan en eso, sino que dentro de una serie de situaciones
que se repiten en muchas de sus películas (un personaje loco, una pelea absurda
y llena de caballerosidad) nos muestran personajes llenos de humanidad y
defectos.